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NO BASTA CON QUE EL SELLO SEA VERDE

Las decisiones de compra de diversos productos pasan, en primer lugar, por una elaborada necesidad de consumo, seguido de un parámetro de relación marca – precio. Finalmente la información del producto respecto a su impacto en la salud, el medio ambiente, o ambos.
 

La información que tiene cada producto ha sido materia de análisis e incluso polémicas que en los últimos diez años han impulsado los focos de renovadas tendencias en las estrategias publicitarias. Ya no es suficiente con que la marca sea la más prestigiosa en si misma o que el precio sea el más competitivo del mercado. No, esto ya no es suficiente, porque hoy la sociedad, que es más informada, ha evolucionado su poder adquisitivo y es más exigente, prioriza su salud y el impacto socio ambiental de su compra por encima de la marca y/o el precio de su compra. El consumidor castiga duramente a los productos que no clarifiquen sus ventajas competitivas en salud y aporte socio ambiental. Simplemente, si el insumo no tiene un aporte a la salud o la marca que lo fabrica no tenga una gestión en responsabilidad social empresarial, no sobrevive en ningún mercado en forma permanente.
 

Incluso en los países donde la pobreza es extrema y los consumidores no tienen capacidad de elección sino una elemental necesidad de consumo para sobrevivir, es el resto de la sociedad la que se encarga de indagar y castigar las marcas allí presentes, si éstas no tienen un atributo de responsabilidad socio ambiental. La evolución y el crecimiento de las plataformas digitales de comunicación han facilitado el rol fiscalizador de la sociedad y son el barómetro de evaluación y percepción global de las marcas, éstas ya no impulsan las tendencias de consumo, ya no sentencian la última palabra; ahora el que manda es el empoderamiento social expresado en una eficaz asociación digital de comunicación global y gratuita.
 

Empieza entonces el festival de sellos verdes, de palabras bonitas y de rostros felices en las cajas, empaques, sitios web, campañas y memorias de las marcas de todo el mundo. ¿Qué hay detrás de todo esto? ¿Cuántos de estos sellos y frases publicitarias reflejan una verdadera gestión a favor de la sociedad, el medio ambiente, la producción y el consumo responsable? ¿Qué sellos nos permiten corroborar lo que prometen? ¿Cuáles de estas palabras representan un verdadero actuar de responsabilidad productiva?
 

No basta con que el sello sea “verde”, no basta con que la palabra, por ejemplo, sea sustentable si no hay un aporte socio ambiental tras la producción de un producto o el compromiso de gestión de una marca.
 

¿Qué se necesita entonces?
 

Nuestro foco aquí son los productos forestales que hay en el mercado, ese hoja de papel, o ese producto elaborado con madera que usted compra en una tienda cualquiera y que tiene un sello, con un árbol en copa y uno en punta, bien puede ser verde o bien puede ser negro o blanco, y que dice PEFC, pero que además debe registrar un código en el sello.
 

Ésa es la clave, no es el dibujo atractivo del sello, ni el color del mismo, ni el texto que dice  “Este producto proviene de bosques manejados en forma sustentable y fuentes controladas”. La clave es el código del sello. Usted como consumidor puede verificar si es falso o verdadero,  si representa un producto sustentable, si realmente es elaborado bajo una gestión que mejora el impacto socio ambiental de la marca por la que está pagando.
 

Una compra responsable es una compra informada. Un sello verde sin código o sin información verificable es un sello engañoso. En la mayoría de productos aparecen las palabras “reutilizable” y “reciclable”, pero son acciones que dependerán del uso que usted le de a un envase después de consumir el producto, por ejemplo la bolsa del supermercado, la caja de un perfume, la botella de una bebida.
 

Pero sólo el envase o el producto es realmente sustentable y elaborado con material “reciclado” si tiene un código o alguna información que permita verificarlo, como por ejemplo a qué se refiere el sello impreso, el tipo de material usado, la cantidad de material reciclado que contiene.
 

PEFC es un sello de sustentabilidad transparente.
 

En Chile y el mundo, la sustentabilidad de los productos forestales con el sello PEFC, no es información privada, es pública, que usted puede comprobar y es digna de una gestión de marcas y empresas comprometidas con la exigente gestión que responde a requisitos de responsabilidad social y acciones de impacto positivo al medio ambiente.
 

Al encontrar un sello PEFC, revise que esté acompañado de un código PEFC XX-XX-XXX, y búsquelo en el sitio web www.pefc.org. El resultado le mostrará el nombre de la empresa que elaboró el producto; si es así, tenga la plena seguridad que el producto que está comprando es fabricado con principios reales e internacionales de sustentabilidad forestal. Esto significa que la empresa está certificada por un organismo independiente, que evaluó su gestión y la calificó como una empresa sustentable.
 

Al final estará realizando una compra informada y responsable: usted habrá aportado con la protección de los bosques, la seguridad laboral de muchos trabajadores, el respeto y cuidado de diversas comunidades, asociadas a los recursos usados para la elaboración de su compra, y con el desarrollo económico sustentable de la industria de productos forestales.
 

Por esto y mucho más recuerde, en adelante, que no basta con que el sello sea verde.